miércoles, 5 de mayo de 2021

Palacio Güell

El Palacio Güell (en catalán Palau Güell) es un edificio diseñado por Antoni Gaudí y encuadrado en la corriente del modernismo catalán. Está situado en la calle Nou de la Rambla de Barcelona, cerca del puerto y el paseo marítimo de la ciudad. El palacio fue encargado a Gaudí por Eusebi Güell, quien sentía una gran admiración por el arquitecto y financió varias de sus más conocidas obras. Gaudí puso todo su empeño en esta obra, ya que era su primer encargo importante, y muestra de ello es que llegó a idear hasta veinticinco soluciones distintas para el diseño de la fachada. Para este proyecto contó con la colaboración de Francesc Berenguer, uno de sus más fieles ayudantes. La construcción se realizó entre los años 1886 y 1890.

Esta obra pertenece a la etapa orientalista de Gaudí (1883-1888), periodo en que el arquitecto realiza una serie de obras de marcado gusto oriental, inspiradas en el arte del Próximo y Lejano Oriente (India, Persia, Japón), así como en el arte islámico hispánico, principalmente el mudéjar y nazarí. Gaudí emplea con gran profusión la decoración en azulejo cerámico, así como los arcos mitrales, cartelas de ladrillo visto y remates en forma de templete o cúpula.

El Palacio Güell se yergue sobre un solar de planta casi rectangular, de 18 x 22 metros, con un edificio anexo en la parte sudoeste, de 6 x 20 m. La estructura está sustentada en los muros de las fachadas, de piedra natural, así como en las paredes medianeras, de ladrillo, además de pilares de ladrillo en el sótano y de piedra en los demás pisos. La medianera del lado este fue en principio fachada vista, por lo que fue rebozada y pintada con un fresco de Aleix Clapés que representaba a Hércules buscando las Hespérides, inspirado en el poema L'Atlàntida de Jacinto Verdaguer, hoy desaparecido.

El edificio se compone de sótano para caballerizas, planta baja con recibidor, portería, cochera y diversas áreas de servicios, entresuelo para el área administrativa, planta noble para el área social, segundo piso para el área privada (dormitorios, baños), tercero con el área de servicio, la cocina y la lavandería, y azotea. En total, el edificio presenta una superficie de 2850 m²

El diseño general sigue las líneas de sus creaciones de aquella época, marcada por el estilo oriental aplicado al diseño de sus obras. En este palacio culmina una etapa de predominio de las formas de inspiración árabe, bizantina o mudéjar, con realizaciones como la Casa Vicens, los Pabellones Güell o El Capricho de Comillas. Gaudí diseñó con esmero tanto el exterior como el interior del palacio, con una suntuosa decoración de estilo mudéjar, donde destacan los techos con artesonados de madera y hierro. Asimismo, Gaudí estudió con eficiencia todas las soluciones técnicas y estructurales del edificio, cuidando al máximo detalle aspectos como la iluminación, la ventilación o el aislamiento acústico del exterior.

Gaudí lideró un amplio equipo de técnicos y artesanos, como los arquitectos Francesc Berenguer y Camil Oliveras, el maestro de obras Claudi Alsina, el decorador Francesc Vidal i Jevellí, el constructor Agustí Massip, los forjadores Joan Oñós, Salvador Gabarró y los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau, los ebanistas Antoni Oliva, Julià Soley y Eudald Puntí, y los marmolistas hermanos Ventura. Asimismo, en el ámbito artístico contó con la colaboración de los pintores Aleix Clapés, Alexandre de Riquer y Ramon Tusquets, y los escultores Joan Flotats y Rossend Nobas. En cuanto a los proveedores, los elementos de ferrería eran de los Talleres Torras, la vidriería del Taller Pelegrí y la cerámica de Pujol i Bausis.