lunes, 17 de mayo de 2021

Palacio Aguilar

El Palacio Aguilar de Barcelona fue el primer palacio ocupado por el museo. El edificio, construido probablemente sobre la residencia de Jaime Ses Fonts, un importante personaje de la vida barcelonesa del siglo XIII, data del siglo XIII, pero se hicieron unas remodelaciones considerables entre el XV y el XVIII. Entre los siglos XIII y XIV perteneció a varios nobles de la Corte de Aragón, hasta que en 1386 la familia burguesa Coromines-Desplà adquirió ello, para venderlo 14 años más tarde a Berenguer de Aguilar, de quien tomó el nombre. Posteriormente, sus propietarios fueron varios miembros de la burguesía catalana hasta que el edificio fue comprado por el Ayuntamiento de Barcelona el 3 de noviembre de 1953. Durante una restauración realizada en los años 60, al sacar el revoque de una de las salas se encontraron unos restos de pinturas del siglo XIII, que hoy en día se exhiben en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Se trata de unas pinturas murales de la conquista de Mallorca de 1229, donde aparecen calderos y rosas, lo que hace pensar que el palacio perteneció al linaje Caldes y los Desvall. Destaca arquitectónicamente el patio central del edificio, del siglo XV, con una escalera descubierta y una galería de arcos góticos apuntados.