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lunes, 8 de marzo de 2021

Muralla

La muralla de Ávila es una cerca militar románica que rodea el casco antiguo de la ciudad española de Ávila, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla y León.

En la actualidad, el casco antiguo, la muralla y las iglesias situadas extramuros han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Las murallas son el símbolo universal y monumento más destacado que acoge la ciudad de Ávila. Su importancia se deriva por ser el recinto amurallado medieval mejor conservado de España y probablemente de toda Europa.

Las murallas son un factor activo muy importante en la conformación del urbanismo de la ciudad e históricamente han participado en la distribución del espacio urbano entre los diversos grupos sociales que han habitado Ávila. La muralla representaba la separación entre el «espacio salvaje» y el «civilizado». El campo, la tierra llana, vivían los campesinos que era la clase social más baja que mantenían a la ciudad. Sobre el campesinado recaía el 80 % de los costes de las infraestructuras urbanas, incluida la muralla cuyo mantenimiento reciba el nombre de el reparo de los muros. Según la tradición la dirección de la construcción de la muralla recayó en los dos maestres de geometría, el romano Casandro y el francés Florín de Pituenga. El estudio de la estructura defensiva señala que se trata de una construcción afín, en su morfología y poliorcética (arte de construcción de murallas y castillos) a las murallas del ámbito andalusí.

El carácter militar de la muralla es eminentemente defensivo y se mantuvo aún con las reformas realizadas en el siglo xiv que la reforzaron.

Es propiedad del Estado español y está gestionada por el Ayuntamiento de Ávila. Algunos tramos, los que coinciden con algunos edificios como palacios e iglesias (entre ellas la catedral) son privados.

La muralla tiene un perímetro de 2515 metros, 2500 almenas, 87 cubos o torreones y 9 puertas. Ocupa una superficie de 33 hectáreas y conforma un rectángulo orientado de este a oeste. Sus muros tienen 3 metros de grosor y 12 de altura. Para su trazado se aprovecharon los desniveles del terreno y no se construyeron ni taludes ni contrafuertes

Existe una poterna, cegada, en la zona del Alcázar (hoy desaparecido). También hay un portillo cegado en la zona de muralla correspondiente al palacio de los Dávila, el llamado Portillo del Obispo que unía la catedral con el barrio donde vivan los clérigos y cerrado en 1518 por una serie de escándalos y alborotos

De las nueve puertas mencionadas, las dos más notables por sus defensas son la del Alcázar y la de San Vicente. Ambas están situadas en el lienzo este, sobre terreno llano, y por tratarse de la zona de más fácil acceso y por tanto más expuesta al ataque es la mejor fortificada del recinto.

Para su construcción se reaprovecharon materiales procedentes de la necrópolis romana, construcciones civiles así como de las viejas murallas romana y visigótica. La piedra es granito gris y negro, dependiendo del origen de la misma. También se utilizó el ladrillo, el mortero y la cal.

Aunque desde la conquista romana de la ciudad existiera una muralla o cerca, la actual muralla data de la segunda mitad del siglo xii. Esta cronología está basada en su morfología y en diferente documentación.​ La muralla romana debía de ser de un perímetro inferior, esto está basado en que las murallas de León tenían un perímetro de 1700 m y esa ciudad era más importante que Ávila. De todas formas Rodríguez Almeida demostró, entre otras cosas, la existencia de dos sectores originales de la muralla romana primitiva, encajadas en el cuerpo de la muralla construida en la Edad Media en el Arco de San Vicente.