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jueves, 18 de febrero de 2021

Real Monasterio de Santo Tomás

El real monasterio de Santo Tomás es un edificio de estilo gótico que se encuentra en la ciudad de Ávila. Su fundación, en 1480, se debió al tesorero de los Reyes Católicos, Hernán Núñez de Arnalte, quien otorgó poder a favor de su esposa, María Dávila, y de fray Tomás de Torquemada para que actuasen en su nombre para la fundación de un convento de dominicos en Ávila en honor de Santo Tomás de Aquino.

Ha sido expresamente declarado en 1985 Patrimonio de la Humanidad, como elemento individual integrante del conjunto Ciudad vieja de Ávila e iglesias extramuros (ref. 348-011, con un ámbito protegido de 1.02 ha).

La fachada de la iglesia se distingue por su inmensa portada dibujada por un gran arco escarzano y dos machones. Estos forman una "H", letra inicial de Hispanidad. Las bolas que corren a lo largo de los machones abundan en todo el edificio. Además, podemos ver diez estatuas del arte burgalés de Gil de Siloé y Diego de la Cruz, bajo doseles y pináculos. Las más cercanas a la puerta representan la Anunciación. En la mitad de la fachada se sitúa un gran rosetón que da luz al coro y la iglesia y un poco más arriba, el escudo de los Reyes Católicos sostenido por un águila.

La nave principal tiene unas medidas de 53 metros de largo por 10,50 de ancho y el crucero mide 28,80 metros de largo por 10,30 de ancho. Es pues una joya de la arquitectura flamígera. El crucero, delimitado por cuatro columnas, semejando ramas de palmera, forma un joyero para el sepulcro del Infante Don Juan.

En las ocho capillas podemos encontrar esculturas como el sepulcro de los Dávila, ayos del Príncipe Don Juan, o el grupo que representa a Domingo de Guzmán y Francisco de Asís, obra de Luis Salvador Carmona (1709-1767). Destaca también la Capilla del Cristo de las Angustias o de la Agonía, donde se encuentra el confesionario de Santa Teresa, y donde ella tuvo una visión el 15 de agosto de 1561. Tras la restauración realizada en octubre de 2014 al Cristo de Santa Teresa por la empresa Édolo Conservación Restauración SL, y tras haber realizado un estudio científico por parte de Virtudes Jiménez Torrubia, se ha podido atribuir tal talla al escultor Gil de Siloé junto a su policromador Diego de la Cruz.

Pero el retablo mayor, realizado por Pedro Berruguete (1440-1504), es la obra más importante de la iglesia junto con el sepulcro del Infante Don Juan. Es una de las joyas de Pedro Berruguete, que realizó también una parte del retablo mayor de la catedral de Ávila. Fue empezado en 1494, un año después del final de la construcción del monasterio.

Diecinueve pinturas están colocadas en esta magnífica obra de estilo gótico de 21 metros de alto. El retablo está estructurado en tres partes, que contienen cinco grandes tablas relativas a diversos episodios de la vida de Santo Tomás de Aquino.