martes, 9 de febrero de 2021

Monasterio de Santa Clara

La iglesia y el convento de Santa Clara, de la ciudad española de Almería (Andalucía), comprenden un amplio rectángulo situado entre las calles de Jovellanos, Mariana, Marín y plaza de la Constitución. Es Bien de Interés Cultural desde 1992.

El templo, construido en el siglo XVIII, tiene planta de cruz latina con una sola nave y una cúpula sobre tambor octogonal en el crucero. Sus paramentos llevan pilastras de orden toscano, con fustes rehundidos y montados sobre pedestales, donde la parte inferior es lisa y la superior moldurada. El perímetro interior está rodeado por un entablamento, con un estrecho arquitrabe. A los pies, se sitúa el coro alto apoyado sobre dos arcos carpanales de rosca moldurada y clave decorada por una roseta. La cubierta de la iglesia se resuelve por medio de bóvedas de medio cañón con arcos fajones. En el crucero hay cuatro gruesos pilares achaflanados y recorridos por trilogías de pilastras, en donde apean cuatro arcos torales de medio punto, sobre los que reposa una cúpula sobre pechina. En la capilla mayor, de planta rectangular, se abre en el lado sur una portada adintelada que da acceso a la sacristía.

En el lado oriental se sitúa la fachada principal, de carácter sobrio y rematada por una moldurada cornisa, que sobre la nave adopta una disposición trapezoidal muy abierta; la portada va montada sobre unas gradas, para salvar el desnivel del suelo, su vano aparece cubierto por un arco de medio punto, con la línea de imposta marcada y rosca moldurada; por encima corre un entablamento y sobre éste un frontón curvo y roto. El segundo cuerpo está constituido por un nicho central con venera que cierra un arco de medio punto.

En el lado meridional se encuentra la otra fachada visible del templo, rematada por una cornisa de similares características; en el muro sur del crucero se ubica la portada, algo más reducida y simple que la anterior, con vano de medio punto, de rosca estrecha y moldurada; la flanquean pilastras toscanas, montadas sobre plintos decorados con óvalos. De sus obras artísticas, destaca la Inmaculada que preside el retablo mayor, de tamaño académico y fechable a principios del siglo XVIII, del círculo de Alonso Cano.