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lunes, 15 de febrero de 2021

Basílica de San Vicente

La basílica de los Santos Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y Cristeta, más conocida simplemente como basílica de San Vicente,​ es un templo románico ubicado en Ávila, España, el de mayor tamaño e importancia de la ciudad después de la catedral del Salvador y una de las obras más destacadas de este estilo arquitectónico de todo el país. Fue declarada Monumento Nacional en 1882.

Ha sido expresamente declarada en 1985 Patrimonio de la Humanidad, como elemento individual integrante del conjunto Ciudad vieja de Ávila e iglesias extramuros

El material utilizado para la construcción es la "piedra caleña", una arenisca de tonos amarillentos y anaranjados con vetas incluso rojizas por su contenido en óxidos de hierro, proveniente de las canteras del cercano pueblo de La Colilla. En algunas zonas, como el altar mayor y el ábside sur, se utilizó una variedad especialmente rica en matices rojizos, denominada "arenisca sangrante".

La autoría del edificio se atribuye al arquitecto francés Giral Fruchel, introductor del estilo gótico en España, y al que se adjudican también las trazas de la catedral y la iglesia de la Magdalena de Zamora. La planta es de cruz latina, con tres naves rematadas en ábsides semicirculares y otra de transepto muy alargada, cimborrio, atrio, dos torres (inacabadas) y cripta. Los pilares son de cruz griega sobre plintos cilíndricos, con semicolumnas embebidas. Las naves están cubiertas con bóvedas de crucería, descansando sobre las laterales las tribunas, de vanos bíforos (divididos en dos partes), mientras que los ábsides tienen bóvedas de cañón y en sus extremos de horno. Las partes más antiguas son la cabecera triabsidal y el transepto. Tras un parón en las obras, éstas se reanudaron a mediados del siglo xii, siendo de esta época la fachada occidental, con su puerta de grandes arquivoltas decoradas con figuras de Cristo y sus apóstoles. La cripta está dividida en tres capillas, situadas bajo cada uno de los ábsides.

En la central está la imagen románica de la Virgen de la Soterraña, patrona de la ciudad junto con Santa Teresa (en contra de lo que la mayoría de la gente cree, que es la Virgen de Sonsoles, cuando ésta es la patrona del vecino Valle Amblés y de la Sierrecilla). El cuerpo de esta imagen estuvo oculto durante siglos por ropajes, por la moda que había de vestir a las Vírgenes, hasta que una restauración en la década de 1980 devolvió a la talla su esplendor. La portada occidental es la más destacada del templo, contando con una profusa decoración. Posee cinco arquivoltas sobre las que se sitúa un alero con figuras de hombres y mujeres en extrañas actitudes. El tímpano está dividido en dos partes, con representaciones de escenas de la vida de Lázaro. El parteluz está ocupado por la figura de Cristo, situándose a los lados diez apóstoles, dispuestos por parejas en actitud de conversar, salvo los de las jambas interiores, que miran hacia el parteluz. Esta portada es comparada con el Pórtico de la Gloria por sus muchas similitudes. La portada meridional también es muy notable. Presenta en el lado izquierdo la escena de la Anunciación, con las figuras de la Virgen María y el arcángel Gabriel, a las que contempla desde el otro lado un rey acompañado de una figura femenina y otra masculina. Las siete arquivoltas van alternativamente con decoración floral y sin decorar, creando un elegante efecto. La portada norte en cambio es mucho más sencilla, al ser tan solo de uso auxiliar, y consta de cuatro arquivoltas de las que solamente la interior está decorada, con motivos florales.

El altar mayor no es el original, sino uno barroco de madera dorada con columnas salomónicas, con la figura de San Vicente en el centro y las de sus hermanas a los lados. La rejería está considerada como la más destacada de Ávila en su estilo. Actualmente se encuentra ubicada junto a la bajada a la cripta. En el lado sur del transepto se halla el sepulcro de San Pedro del Barco, de estilo renacentista. Es igualmente de señalar el órgano barroco.

Pero el elemento más destacado del interior de la basílica es sin duda el cenotafio (no alberga los restos, que como se ha indicado están en unas urnas en el altar mayor, sino que es un monumento funerario conmemorativo) de los santos titulares, Vicente, Sabina y Cristeta. De piedra policromada, es una de las obras más sobresalientes de la escultura románica en España, encontrándose además en un magnífico estado de conservación. Tiene forma de arca con tejado tripartito a dos aguas, con decoración de escamas. Los distintos relieves recogen escenas de la historia de los Reyes Magos y del martirio de los propios santos. En la cabecera frontal figura un Cristo Pantocrátor en una mandorla, con un toro y un león a sus pies, símbolos de los evangelistas san Lucas y san Marcos respectivamente. Bajo el Pantocrátor se sitúa la Rosa Juradera, en la que durante los juicios el requerido apoyaba la mano (San Vicente era una de las tres iglesias juraderas que había en la Corona de Castilla, junto con San Isidoro de León y la iglesia de Santa Gadea de Burgos, si bien esta práctica fue prohibida en 1505).